Va acabándose el invierno (al menos hace ya casi días de primavera), y por tanto se acerca la época de los junquillos, plantas bulbosas que pertenecen al grupo de los narcisos (género Narcissus). Por Belalcázar hay tres tipos de junquillos silvestres de flor amarilla, todos ellos pequeños y de flor amarilla, además del junquillo cultivado (Narcissus tazetta), con flor blanca y corona central amarilla. En los narcisos la flor tiene dos filas de 3 'tépalos' o pétalos externos, y una corona interna, a veces en forma de embudo. En los ríos y pontones aparecen dos tipos de junquillos amarillos: el común (Narcissus jonquilla, foto inferior), muy oloroso, de corona chata, con tépalos anchos (que son la parte más visible de la flor), y el trompetero o embudado (Narcissus bulbocodium, foto superior), no oloroso, con una corona muy desarrollada en forma de embudo, mientras que los tépalos son verdosos, alargados y menos aparentes.
Se ha citado en zonas cercanas en los Pedroches la presencia del narciso de otoño (Narcissus serotinus), parecido al junquillo cultivado pero más grácil, de corona externa blanca e interna muy chata o casi inexistente, anaranjada, no oloroso, que aparece en matorrales y pastizales floreciendo entre septiembre y noviembre; por referencias de pastores sabemos que esta especie también crece por Belalcázar, pero es efímera y esquiva de ver.
El junquillo cultivado (Narcissus tazetta) es bastante grande (hasta 40-50 cm), posee tépalos blancos y corona amarilla, es muy oloroso y se cultivaba tradicionalmente en las huertas belalcazareñas, floreciendo entre diciembre y febrero; existe una especie silvestre muy parecida también citada en los Pedroches, con toda la flor blanca (incluida la corona), poco olorosa, que a menudo se reconoce como especie independiente (Narcissus papyraceus) pero que algunos botánicos prefieren considerar una forma del anterior (como Narcissus tazetta subsp. polyanthus o subsp. papyraceus). Tanto N. tazetta como N. serotinus prefieren vivir sobre suelos muy húmedos o temporalmente encharcados. Parece que hasta hace pocas décadas aún quedaban junquillos blancos (Narcissus papyraceus) junto al cauce del arroyo Caganchas cerca del casco urbano de Belalcázar, pero la fuerte transformación de esta zona los hizo desaparecer.