2016/04/18

Los nombres religiosos de algunas flores


Fumaria officinalis, la especie más frecuente de su género en Belalcázar, que a menudo recibe el nombre popular de 'Sangre de Cristo'

Al avanzar el año aumenta el número de plantas en flor en los campos belalcazareños, y muchas de ellas tienen nombres populares, a menudo relacionados con motivos religiosos. En su mayoría hacen referencia al santo que coincide con la época en que más destaca su floración (varita de San José, hierba de San Roberto, etc.). Entre las primeras en florecer se encuentran las plantas del género Fumaria, que reciben a menudo el nombre de 'Sangre de Cristo' por el color rojizo de sus flores. A decir verdad, otras hubieran merecido antes esa denominación, como las comunes amapolas, ya que las especies de Fumaria tienen a lo sumo las flores rosadas en distintos tonos, e incluso algunas de las especies más frecuentes, como Fumaria capreolata, son más a menudo parcial o casi totalmente blancas.

 
A la izquierda, Fumaria officinalis. A la derecha, F. rupestris.

La especie más abundante en Belalcázar es sin duda Fumaria officinalis, que coloniza ambientes afectados por la actividad humana o el ganado, siendo frecuente en los herbazales de calles, cunetas, solares, etc. Suele presentar espigas de flores más o menos densas y de color rosado intenso. El extremo opuesto lo representa F. rupestris, de flores más claras y distanciadas entre sí, siendo propia de roquedos y suelos someros derivados de pizarras; suele huir de las zonas de mayor actividad humana, salvo las cercas de piedra de las fincas. 

 
Ejemplares de dos formas de la especie Fumaria capreolata. El de la izquierda, con el pétalo superior rosado intenso, es más frecuente en Belalcázar, aunque también abundan en ocasiones los de flor casi completamente blanca como los ilustrados a la derecha.

La primavera herpetológica


Galápago común (Mauremys leprosa), frecuente en grandes charcas y arroyos de aguas lentas o estancadas. La imagen es de uno de los muchos ejemplares que pueden verse habitualmente en el arroyo Caganchas a su paso por las inmediaciones del Castillo de Belalcázar, zona a partir de la cual pasa a denominarse arroyo Malagón.

Herpetos o hérpetos es el nombre técnico que agrupa a los reptiles y los anfibios, denominándose herpetología a la rama de la biología que se dedica al estudio de estas especies. Como la mayoría de los vertebrados su vida se activa especialmente con la llegada de la primavera -más aún cuando muchas de las especies de estos dos grupos de animales hibernan o ralentizan totalmente su actividad durante el invierno-, y por sus particulares necesidades vitales muchas de ellas pasan parte o la totalidad de su vida asociados al agua. Os dejamos un par de imágenes tomadas estos días por Belalcázar.

Puesta de anfibio, probablemente de sapo común (Bufo bufo), a finales de marzo en una charca temporal cerca de la vía pecuaria de la Colada.

2016/04/13

El esplendor de las flores amarillas


Floración de la hiniesta (Cytisus scoparius).

Al principio de la primavera abundan especies de colores florales claros, como el blanco o el amarillo, que poco a poco ceden paso a otros más intensos, sobre todo rojos y violáceos. Así, en los matorrales, dominan sobre todo las flores de la hiniesta (Cytisus scoparius) o algo más tarde los de la abulaga (Genista hirsuta), mientras en los herbazales lo hacen diversas especies de jaramagos, destacando sobre todo el jaramago común (Diplotaxis virgata) y el chico o menor (D. catholica).

Campos de pastoreo dominados por la flor del jaramago menor, Diplotaxis catholica, cerca del camino y paraje de La Colada (Belalcázar).

En los sembrados cerealistas suelen dominar hasta mediados de abril  los doblones o crisantemos amarillos (Chrysanthemum segetum). No obstante, an años poco lluviosos como 2016 es más fácil observar plantas con ese color floral pero de menor talla, como la pamplina amarilla (Hypecoum imberbe), también llamada boquita de pájaro o boquera de pájaro, dado el aspecto de la flor cuando aún está cerrada.  


Flores de pamplina amarilla o boquita de pájaro (Hypecoum imberbe)


Cuando llueve mucho y las sementeras están altas, esta especie florece igualmente y a menudo es abundante, pero su color no trasciende en el paisaje al ser ocultado por las matas de cereal; a cambio, en años de primaveras secas, y a veces en los barbechos suficientemente asentados donde se cultvó en años anteriores, pueden dominar ofreciendo su llamativo color. 

Campo dominado por H. imberbe a finales de marzo de 2016, cerca de Rebasco (Belalcázar).

A pesar de su aspecto, Hypecoum imberbe es un pariente cercano de las amapolas, de la familia de las Papaveráceas (Papaveraceae), que como esta otra especie crecen preferentemente en campos cerealistas aunque desarrollándose algo más tarde. 



El 'musgo rojo' no es un musgo.



Colonia de 'musgo rojo', Crassula tillaea, entre cuyos ejemplares crecen otros de uva de gato de la especie Sedum caespitosum.

Por diversas zonas de Los Pedroches puede oírse el nombre 'musgo rojo' para designar a una pequeña planta que forma densos tapices de color rojizo en primavera, y que recuerda claramente por su aspecto al de los musgos que crecen sobre las piedras, tejas, etc.  Sin embargo, la especie en cuestión no es un musgo sino una planta superior, perteneciente al género que da nombre a la familia de las plantas crasas por excelencia, las crasuláceas (Crassulaceae). Se trata de Crassula tillaea -también llamada por su sinónimo Tillaea muscosa, que significa justamente que tiene el aspecto de un musgo. Esta planta es abundante en los claros de pastizales y herbazales bajos que crecen sobre suelos poco desarrollados,a menudo situados sobre lastras u otros afloramientos de rocas que apenas permiten la acumulación de una capa fina de arena. El género Crassula es uno de los que posee más variabilidad de formas y tamaños en el Viejo Mundo, desde plantas anuales como la aquí tratada, hasta arbustos arborescentes como los llamados 'arbolitos de jade' (Crassula ovata y especies parecidas), procedente del extremo meridional de África, y a menudo cultivado por su elevada rusticidad. 


 
A la izquierda, nuestra planta nativa Crassula tillaea (musgo rojo). A la derecha, la especie ornamental Crassula ovata (arbolito de jade).

De la misma familia de las crasuláceas son las uvas de gato -plantas del género Sedum-, representada en nuestra zona por abundantes especies, entre las que algunas poseen también color rojizo en sus hojas, siendo la más habitual por Belalcázar Sedum andegavense, de hojas más anchas que altas y casi esféricas a simple vista.  

Ejemplares de Sedum andegavense.

A esta misma familia, particularmente rica en especies en Los Pedroches, y a menudo adaptadas a ambientes rocosos con escasez de agua, pertenecen las 'orejillas de fraile' u 'orejas de roca', especies del género Umbilicus, de las que la más habitual es U. rupestris.


Umbilicus rupestris, colonizando la repisa de un balcón.


2016/04/12

¿Un año raro para las criadillas?

Vado del Zújar en el Paso de la Virgen (Belalcázar) a finales de marzo de 2016, dodne puede apreciarse el bajo nivel del agua respecto a otros años por las mismas fechas. 

La meteorología ha sido un poco extraña en 2016, con menos lluvias de las esperables, afectando sobre todo a los sitios de suelos arenosos -buena parte del término de Belalcázar y de la mayoría de los del Valle de Los Pedroches- por su menor capacidad de retención de agua. Ello, unido al cambiante ritmo de aumentos y descensos de temperaturas en los primeros meses del año, ha hecho que muchos de los ciclos usuales de las plantas se hayan alterado, y de paso el de las especies asociadas a éstas. Entre esas especies asociadas podemos incluir a nuestras populares criadillas, hongos subterráneos del género Terfezia, de las que por esta época pueden localizarse dos diferentes: la criadilla roja (T. leptoderma) y la criadilla común (T. arenaria).  

Matas de la hierba de la criadilla (Tuberaria guttata), con una criadilla roja (Terfezia leptoderma) a su lado.

Como ya hemos indicado en más de una ocasión las criadillas crecen sobre las raíces de la 'huerba turmera' o 'yerba de las criadillas', Tuberaria guttata (=Xolantha guttata), una planta anual que en ocasiones es incluso menor que el hongo que crece a sus pies. Al menos a finales de marzo se podían encontrar dispersas las criadillas rojas, en tanto las comunes aparecen más a menudo a partir del mes de abril, si la combinación de temperaturas y precipitaciones así lo permite.


Arriba, criadillas rojas, junto a 'pedos de lobo' de la especie Bovista plumbea, muy abundantes a principios de primavera, y comestibles de sabor aceptable si se recolectan jóvenes, antes de que empiecen a esporular. Abajo, criadilla roja cortada por el centro, mostrando el aspecto granular de su gleba o 'carne', objeto de diversos platos tradicionales belalcazareños.


Exposición de esculturas en Belalcázar





Imágenes de algunas de las esculturas situadas al aire libre.

Durante esta Semana Santa y Pascua se ha podido contemplar en el Monasterio de Santa Clara de la Columna de Belalcázar una pequeña parte de la amplia colección de esculturas de la colección Viñas Gil, incluyendo tanto obras en exterior como otras expuestas en una de las salas de la zona de acceso público. Las esculturas iban acompañadas de obras pictóricas alegóricas de su contenido o significado. 



Esta colección, una de las más ricas en esculturas en todo el continente europeo, está formada mayoritariamente por piezas de escultores españoles y cubanos. Entre las obras expuestas, se incluye una del escultor de Minas del Soldado -Villanueva del Duque- Aurelio Teno (1927-2013), del que quien entra al Valle de los Pedroches desde Córdoba por la carretera N-502 puede observar su conocida escultura 'Hombre de Los Pedroches', en el mirador del Puerto del Calatraveño.

Escultura de Aurelio Teno, de la colección Viñas Gil. 

2016/04/11

Un año engañosamente húmedo



Las lluvias en 2016 han sido irregulares y se han interrumpido con ciclos demasiado largos de días secos y cálidos, lo que ha dado lugar a un crecimiento de la vegetación inferior a lo previsibles, bien notable en las sementeras de cereal. Aunque en algunos días haya rebosado el agua con fuerza por los aliviaderos de las fuentes y albercas, los campos se han quedado cortos de agua, y ello redunda en cierta abundancia de flores -dado que en años de primaveras no muy lluviosas suelen alcanzar más talla que las gramíneas de los herbazales. 


Dehesa belalcazareña de encina con cereal, con talla menor de lo esperado y puntas secas a finales de marzo de 2016.

Campo de cereal, apenas visible, superado por la floración del saltaojos amarillo (Anacyclus radiatus) en El Viso.

¿Tenemos menos cigüeñas en Belalcázar?


Plataforma artificial de nidificación no ocupada en 2016, en el Monasterio de Santa Clara de la Columna de Belalcázar.

Quienes se hayan parado a observar -y más aún a contar- las cigüeñas comunes o blancas (Ciconia ciconia) que nidifican cada año en Belalcázar, quizá tenga la impresión de que en esta primavera de 2016 han llegado menos de las previstas. La sensación proviene con seguridad de la ausencia o escasez de nidos en algunos sitios donde tradicionalmente anidaban en mayor densidad, como la iglesia de Santiago el Mayor. En general, las cigüeñas parecen preferir no nidificar en las plataformas que se instalaron años atrás para sustituir sus nidos tradicionales, que amenazaban con causar daños de difícil reparación en algunos de los edificios más emblemáticos de la población.

Ejemplares muertos de eucaliptos en la Estación de Belalcázar, con abundantes nidos de cigüeñas.

La realidad es que el número de nidos probablemente debe ser similar al de otros años, o con escasas fluctuaciones. Lo que se observa desplazándose a zonas cercanas es el crecimiento que en estos últimos años han experimentado las colonizas instaladas sobre grandes árboles -en especial sobre ejemplares muertos de eucaliptos (Eucalyptus camaldulensis)- junto a ríos y embalses, como el de Doña Rosa Montero o el de la Estación de Belalcázar -ya en término de El Viso, aunque obviamente las cigüeñas entienden poco de límites administrativos. Además, los nidos situados fuera del casco urbano por parejas aisladas, como el del humilladero de Las Lastras, continúan anidando cada año con regularidad.

 
Nidos de cigüeñas en Las Lastras y en uno de los postes de conducciones eléctricas junto a la Estación de Belalcázar.

2016/04/10

Árboles ornamentales de flor temprana



Inflorescencias y frutos del durillo.

La plaza principal de Belalcázar contiene numerosas especies de arbustos y arbolillos, algunas de las cuales son particularmente tempranas en su floración, empezando ya hacia el mes de marzo o inicio de abril, e incluso excepcionalmente antes. Dos de ellas acaparan fácilmente la mirada de quienes paseen por allí, por su alta concentración de flora. Una de ellas es el durillo (Viburnum tinus), especie autóctona, de la que existen alguna variedades ornamentales. Posee hojas oscuras y rígidas, algo vellosas y a menudo dirigidas hacia arriba. Las flores son usualmente blancas, aunque existen formas de flor rosada.

Ejemplar de durillo en flor en Belalcázar.

Otra especie, esta vez exótica -nativa de Asia Oriental-, es la fotinia (Photinia serratifolia), de tendencia más arborescentes. Sus hojas son lustrosas y recuerdan a las del madroño, pero normalmente son algo péndulas, y alcanzan un llamativo color rojizo en el otoño. De esta especie hubo hasta hace poco más ejemplares en la plaza, estando presente en la mayoría de los parterres. No es raro observarla como especie ornamental en otras localidades del Valle de los Pedroches.

Arriba, ejemplar en prefloración de Photinia serratifolia fotografiada en la plaza de la Constitución de Belalcázar en 2016. Abajo, plantas en plena floración, fotografiadas en años anteriores.

 

Flores en la Semana Santa belalcazareña





Como ya es costumbre, las imágenes procesionales de Semana Santa han lucido en Belalcázar adornos florales, que tienden a mejorarse cada año en diversidad y color. 




En las fotos de este mensaje pueden verse entre otras lirios holandeses, claveles, siemprevivas, crisantemos coreanos o diversas formas de rosas.


2015/09/08

Entre mentas y yerbabuenas



En otras ocasiones hemos hablado aquí de las mentas belalcazareñas, aunque la información se ha referido a las especies locales, particularmente al poleo (Mentha pulegium) y al mastrancho (M. suaveolens = M. rotundifolia).

En primer plano, matas de yerbabuena (Mentha spicata) formando una densa colonia, asilvestrada en el césped de uno de los jardines de Belalcázar.

Otras especies de este género se encuentran cultivadas y ocasionalmente asilvestradas. La más popular, que a veces aparece en rodales en céspedes de jardines y en acequias, es la yerbabuena, Mentha spicata. Como la mayoría de sus congéneres, es planta perenne rizomatosa que da lugar a colonias tapizantes del terreno, a veces muy densas. El origen de esta planta es incierto, y algunos expertos sostienen que podria tratarse de un híbrido, desconociéndose el verdadero lugar de origen –ya que allá donde crece se suele pensar que es planta introducida y escapada de cultivo, alrededor de todo el Mediterráneo.Tenga o no ese origenm la especie sí que ha dado lugar a otras mediante hibridación, como ocurre con la menta piperita (Mentha x piperita), resultante de su cruzamiento con la especie M. aquatica, o la yerbabuena villosa M. x rotundifolia, obtenida al cruzar la yerbabuena común con el mastrancho.

Tallo de yerbabuena en flor.

Aunque es una única especie, la yerbabuena posee bastante variabilidad y se han llegado a distinguir diferentes razas o variedades, de aroma característico común a todas ellas pero con  detalles propios como el color de la flor (de blanco a rosado), el tono de las hojas (de verde neto o amarillento a verde oscuro), forma de los dientes del borde de la hoja, etc.   

 Morcilla de lustre belalcazareña, cuyo sabor carácterístico se debe a la adición de yerbabuena.

La yerbabuena es el componente que da sabor a uno de los productos alimenticios característicos de Belalcázar, la morcilla de lustre o de geta, y además es frecuente asociarlo a los caracoles comestibles -sobre todo a los de pequeño tamaño, de la especie Theba pisana-, ya que tradicionalmente se hervían con esta hierba y sal para darles más sabor. En la cultura árabe, sobre todo en el Magreb, es el condimento principal del té, dando lugar a la bebida conocida a menudo como té moruno o té marroquí. En tiempos más recientes se han popularizado su empleo para otros usos, como la confección del mojito. 


El mojito, bebida de reciente importación, se confecciona utilizando la yerbabuena como uno de sus componentes principales.