La otra especie de la que hemos hablado en alguna ocasión es el junquillo de prado, Narcissus fernandesii G. Pedro, de olor algo más desagradable y tendencia a aparecer en pastos y matorrales no muy secos cercanos a arroyos, que a menudo se encharcan en algún momento del año. Es muy parecida a la anterior, aunque el tubo floral suele formar un ligero ángulo con el ovario (la zona basal engrosada de la flor, que es la que luego da lugar al fruto). Ambas especies se localizan en Belalcázar. Recordad que una forma de N. fernandesii especie fué bautizada como N. cordubensis
Por último se encuentra el junquillo de roca, Narcissus rupicola L. Dufour, de pastizales y matorrales más secos o netamente en roquedos. A diferencia de los anteriores, la corona tiene el borde festoneado (ondulado). Conviene seguir el rastro de aquello que hemos denominado comoN. fernandesii en Belalcázar (p.ej., las poblaciones cercanas al cerro de los Espejuelos) porque bien podrían corresponder en realidad a esta otra especie.