Parece que antes o después muchas de nuestras plantas cultivadas están condenadas a escaparse, y con suerte (mala para nosotros, buena para ellas) infiltrarse en nuestros ecosistemas naturales. La mayoría de ellas no lo consiguen, aunque sí llegan a implantarse al menos en los entornos urbanos. Entre otros huéspedes recientes de nuestra flora, podéis ver imágenes de especies americanas como la catalpa o el arce negundo -asilvestrados de semilla a partir de pies arbóreos cercanos, presentes en la cuesta que sube hasta Regiones- o asiáticas como Melia azederach -más conocida por ser el árbol dominante desde hace décadas en el ajardinamiento del Paseo Corpus Barga-. Para muchos de estos nuevos jóvenes inquilinos convendría plantear un plan de erradicación, antes de que se decidan a avanzar más sobre nuestros ecosistemas; de paso podrían prevenirse los daños que suelen producir en el adoquinado y otras estructuras del paisaje urbano. Ni que decir tiene que sus parientes de más edad, que tanto han contribuido a embellecer el pueblo, merecen seguir siendo mantenidos y respetados.
Un blog sobre las plantas y otros elementos del patrimonio natural y cultural de Belalcázar (Córdoba)
2008/09/22
Avanzan las plantas invasoras
Parece que antes o después muchas de nuestras plantas cultivadas están condenadas a escaparse, y con suerte (mala para nosotros, buena para ellas) infiltrarse en nuestros ecosistemas naturales. La mayoría de ellas no lo consiguen, aunque sí llegan a implantarse al menos en los entornos urbanos. Entre otros huéspedes recientes de nuestra flora, podéis ver imágenes de especies americanas como la catalpa o el arce negundo -asilvestrados de semilla a partir de pies arbóreos cercanos, presentes en la cuesta que sube hasta Regiones- o asiáticas como Melia azederach -más conocida por ser el árbol dominante desde hace décadas en el ajardinamiento del Paseo Corpus Barga-. Para muchos de estos nuevos jóvenes inquilinos convendría plantear un plan de erradicación, antes de que se decidan a avanzar más sobre nuestros ecosistemas; de paso podrían prevenirse los daños que suelen producir en el adoquinado y otras estructuras del paisaje urbano. Ni que decir tiene que sus parientes de más edad, que tanto han contribuido a embellecer el pueblo, merecen seguir siendo mantenidos y respetados.