El verano que se acaba da la sensación de no haber sido tan seco, quizá porque las temperaturas fueron algo más benévolas que otros años, y las lluvias primaverales llegaron de modo tardío, solapándose con las primeras calores estivales. Sin embargo, los ríos y pozos acusaron más el estiaje, quedando por debajo del nivel que venían mostrando en los años precedentes; muchas de las pozas fluviales de los arroyos belalcazareños acabaron ofreciendo un buen festín a las garzas, cigüeñas, galápagos y otras especies, que no dejaron pasar por alto la ingente cantidad de pececillos y cangrejos de río moribundos.
Como curiosidad, cabe destacar que las lluvias primaverales tardías favorecieron una segunda germinación de plantas primaverales, sobre todo cerca de los remansos y embalses; junto al de la presa de La Colada popdían apreciarse manzanillas, abreojos, amapolas, etc. Abajo podéis ver las fotos de dos de las variedades de botón azul -llamado en algunas regiones españolas 'té de monte', aunque carece de tradición como planta de infusión en nuestra zona-, conocida en términos botánicos como Jasione montana. Esta misma especie abunda en flor en los posíos y herbazales belalcazareños, pero... en el mes de abril o mayo¡¡¡ Da la casualidad de que en La Colada conviven dos variedades de la misma especie, tan diferentes entre sí que algunos botánicos prefieren considerarlas como subespecies diferentes.