Cigüeñas en los puntos más elevados de las ruínas de la Casa Grande de Belalcázar, diciembre 2018.
Conforme al santoral católico, San Blas se celebra cada año el 3 de
febrero -hace apenas una semana-, fecha en la que, según la tradición, suelen volver las cigüeñas
comunes o blancas (Ciconia ciconia)
desde sus cuarteles de invierno en el continente africano. Este invierno, sin
embargo, la mayoría de cigüeñas belalcazareñas estaban ya en sus nidos en pleno
mes de diciembre y enero.
Parece que algunas se quedaron todo el tiempo, y otras aparentemente migraron
pero volviendo pronto, sin esperar a finales de enero o principios de febrero.
Estos cambios en las costumbres de las cigüeñas pueden deberse en parte a la
modificación de los ciclos estacionales, dentro del contexto de lo que llamamos
cambio climático. No obstante, según algunos expertos, la tenencia de alimentos suficientes durante el
invierno, de los que antes no disponían pero ahora suelen encontrar en vertederos de residuos sólidos urbanos, parece
facilitar también que se queden con nosotros cada vez más tiempo, olvidándose
de migrar.