2010/08/05

Algo sobre los ruscos

Rusco de monte (Ruscus aculeatus), en el Arroyo de la Tejera, Santa Eufemia. © E. Laguna, 08.08.2009

Ruscos de patio (Ruscus hypophyllum, a la izquierda) y de monte (R. aculeatus, a la derecha), en la rocalla del Centro de Interpretación del Parque Natural del Montgó, Jávea (Alicante). © E. Laguna, 03.09.2009

Los ruscos (género Ruscus) son plantas de la familia de las Ruscáceas, que muchos botánicos prefieren considerar como una subfamilia de las Liliáceas. Aunque la especie más familiar para muchos habitantes de Belalcázar será el 'rusco de patio' (Ruscus hypophyllum), al tratarse de una planta cultivada en casas y jardines, la planta nativa más habitual es el rusco de monte o de hoja dura, Ruscus aculeatus, que en Los Pedroches y comarcas colindantes habita en sotobosques de umbría y barrancos frescos.

Turión o falso espárrago de Ruscus aculeatus. © E. Laguna, Belalcázar, 16.04.2006.

Los ruscos mediterráneos son plantas turionales, lo que significa que emiten tallos de crecimiento limitado a una sola estación, igual que las esparragueras; de hecho, los turiones o 'espárragos' de los ruscos son consumidos como los de las esparragueras en algunas regiones mediterráneas, aunque son mucho más amargos y sólo pueden cocinarse cuando son muy tiernos.


Ruscus aculeatus: filodio con flor (arriba) y planta fructificada (abajo). © E. Laguna, Catarroja (Valencia), 03.02.2008 y 26.11.2007

Una particularidad de los ruscos es que lo que llamamos 'hojas' son realmente un tipo de ramillas transformadas, denominadas 'filodios'; las verdaderas hojas se reducen a hojuelas diminutas en forma de escama. Los filodios se desarrollan íntegramente el primer año, deteniéndose ya el crecimiento del tallo; a partir del 2º o 3r año, cada filodio emite una hojuela, bajo la cual aparecerá una flor, que a su vez puede dar lugar a frutos carnosos con una o más semillas de gran tamaño. En el caso de Ruscus aculeatus, los filodios son muy rígidos y punzantes en el extremo, y suelen tener un color verde claro.


Ruscus hypophyllum en flor (arriba, Valencia, 04.03.2009) y fruto (abajo, Belalcázar, 06.08.2009). © E. Laguna.

En el caso del rusco de patio (R. hypophyllum) los filodios son más alargados, endebles, a menudo algo péndulos; a diferencia de R. aculeatus suelen tener un marcado color verde oscuro. R. hypophyllum es una especie que habita de modo natural en enclaves forestales húmedos de ambiente subtropical de la península Ibérica y el NW de África, siempre cerca del mar; las principales poblaciones españolas se localizan en Cádiz. Una tercera especie que se cultiva más ocasionalmente en España es R. hypoglossum, propia del Mediterráneo Oriental, a la que se atribuyeron en el pasado algunas poblaciones naturales ibéricas, probablemente por confusión con R. hypophyllum, con la que guarda gran parecido.

Parterre de Ruscus hypophyllum. Jardín de Monforte, Valencia capital, 28.10.2006. © E. Laguna

Como plantas ornamentales, se han utilizado desde épocas antiguas en la jardinería mediterránea, aprovechando el contraste de sus partes verdes y los frutos, intensamente rojizos en la madurez -esféricos en R. aculeatus y habitualmente más ovalados en R. hypophyllum. En algunos países, como Italia, los tallos fructificados de los ruscos se venden cada vez más como ornamento navideño. No obstante, el cultivo de estas especies se ha incrementado sustrancialmente en los últimos años por su demanda en fitoterapia y para la obtención de productos farmacéuticos, especialmente para las afecciones del sistema circulatorio.

2010/08/03

La ruda

Anuncio de las virtudes del bálsamo de ruda, en el puesto de venta de hierbas medicinales durante la reciente feria del Medievo de Belalcázar. Seremos benévolos perdonando la B de 'Berrugas'. © E. Laguna, 25.07.2010

La ruda o 'rúa' es una de las pocas especies que se atreven a florecer en pleno verano belalcazareño. El nombre científico de la planta que habita en nuestros matorrales es Ruta montana, y aunque posee hojas grisáceas estrechas y muy divididas, en verano destaca más por el color verde-amarillento de sus largos y abundantes tallos. Es frecuente en los matorrales y cunetas. Esta especie no debe confundirse con las rudas cultivadas, que suelen corresponder a la especie Ruta graveolens (nativa de otras zonas del Mediterráneo y aquí introducida como planta medicinal y ornamental), R. chalepensis (silvestre en muchas partes de la península Ibérica) y posibles híbridos de jardinería entre ambas especies.


Ruda (Ruta montana) con su aspecto estival (arriba, 04.08.2007, Cabeza del Buey) y primaveral (abajo, 06.04.2007, Belalcázar). © E. Laguna

Las rudas tienen un afamado elenco de virtudes medicinales, mayoritariamente atribuidas a su aceite esencial y a un glucósido -la rutina- contenido en las diferentes partes de la planta, que actúan especialmente sobre el sistema circulatorio y para la regulación de los problemas menstruales; estas especies tiene igualmente fama de abortiva, tanto para el ser humano como para el ganado. Además de los compuestos citados poseen diversos alcaloides, cumarinas, etc. que como los anteriores tienen una altas toxicidad, por lo que su empleo debe reservarse a profesionales debidamente cualificados en fitoterapia. Además de su olor particularmente desagradable, las rudas suelen reconocerse por producir en ocasiones fuertes dermatitis de contacto; en muchas personas sensibles a estas plantas las dermatitis se producen por compuestos fotosensibles contenidos en las hojas y tallos, que reaccionan a la incidencia de los rayos UV. Por ello, tras el contacto accidental con la planta, es recomendable tapar inmediatamente la zona afectada de la piel con una tela (p.ej., un pañuelo) para que no reciba la luz del sol, lo que evita que se active la reacción alérgica; posteriormente debe acudirse al centro de salud para recibir el tratamiento adecuado.



Formas cultivadas de Ruta chalepensis en flor (10.03.2007, Valencia) y fruto (23.05.2010. Jardín Mediterráneo de L'Albarda, Pedreguer, Alicante). © E. Laguna

Las dermatitis son igualmente producidas por otras rutáceas nativas mediterráneas, que en el sur de la península Ibérica se reúnen en los géneros Ruta, Haplophyllum y Dictamnus; de todas ellas, por Belalcázar y su entorno cercano solo se ha localizado la ya citada Ruta montana. Curiosamente las rutáceas más conocidas para la mayoría de la gente, los árboles del grupo de los cítricos (naranjos, limoneros, mandarinos, bergamotos, cidros, etc.) no suelen producir reacciones de este tipo, salvo a personas extremadamente sensibles. Los cítricos cultivados corresponden fundamentalmente al género Citrus, y en menor medida a Poncirus (poncileros) y Fortunella (kuomquats).

2010/08/01

Los cardos marianos

Característico aspecto de las hojas del cardo mariano (Silybum marianum), el más abundante de nuestros cardos borriqueros. © E. Laguna, Belalcázar, 14.04.2006.

El nombre ‘cardo mariano’ es una adaptación del nombre científico de uno de nuestras ‘cardos borriqueros’ más habituales. Se trata de la especie Silybum marianum (L.) Gaertner (= Carduus marianus L.). Los botánicos denominamos ‘mariano/a’ o ‘mariánico/a’ a las plantas de Sierra Morena, o que teniendo un área de distribución más amplia fueron inicialmente descritas con material vegetal de esta zona. En el argot botánico, tan lleno de latinismos, Sierra Morena es de hecho ‘la Cordillera Mariánica’; ya hemos hablado en alguna ocasión de alguna especie con este apelativo, como la dedalera Digitalis mariana.


Aspecto primaveral y estival de los capítulos florales de Silybum marianum. Belalcázar, 16.04.2006 y 02.08.2009. © E. Laguna.

Silybum marianum es uno de nuestros cardos más abundantes, y de hecho es frecuente en zonas de intensa actividad humana o del ganado en buena parte de los países mediterráneos. Se distingue bien de la mayoría de sus congéneres por sus brillantes y grandes hojas de color verde oscuro con abundantes manchas blancas, y por sus capítulos florales, que recuerdan a los de las alcachofas pero son normalmente más achatados y con espinas más robustas desde su base. Esos mismos capítulos, en estado juvenil (cuando tienen aún poco desarrolladas las espinas) aún se recolectan y consumen como los alcanciles en algunas zonas del Norte de España. Probablemente, para la mayoría de lectores del blog, esta especie es el 'cardo borriquero' por excelencia, y quizá otros lo conozcan como 'cardo manchado', nombre que recibe en otras zonas por el aspecto de sus hojas.

En algunas zonas de la península Ibérica abunda también una segunda especie de este género que no hemos localizado por Belalcázar y su entorno, Silybum eburneum Coss. & Durieu, y que recordando al cardo mariano se diferencia de éste por su particular colorido, donde dominan más los tonos blancos y violáceos; ‘eburneum’ es un apelativo que hace mención al color del marfil. En el capítulo floral de S. eburneum las espinas de las brácteas medias e inferiores permanecen erectas en la madurez floral, mientras las superiores se revuelven hacia el exterior; por el contrario, en S. marianum todas las espinas son divergentes y radiales.


Aspecto de los tallos floridos, y de un capítulo floral de Silybum eburneum visto desde arriba. Ayora (Valencia), 13.05.2010. © E. Laguna.

La hormiga de cabeza roja

Ejemplares de obreras de hormiga de cabeza roja (Crematogaster scutellaris) recolectando néctar y otros alimentos que le ofrecen las flores del bonetero cultivado (Evonymus japonicus). © E. Laguna, Belalcázar, 18.07.2010

Quien se haya quedado dormido bajo una encina conocerá probablemente el mordisco de la hormiga de cabeza roja (especies del género Crematogaster, y especialmente C. scutellaris), uno de nuestros insectos más familiares; de hecho se la suele denominar 'hormiga de las encinas'. Su abdomen apuntado y el fuerte contraste entre la parte superior del cuerpo (rojiza) y la inferior (negro brillante) la hacen difícil de confundir. A lo que quizá no estábamos tan acostumbrados era a verlas campar por las casas en el casco urbano belalcazareño, en vez de recluirse a sus refugios en ambientes más naturales. De unos años a esta parte nos hemos ido acostumbrando a verlas, y quizá de paso ellas se han vuelto algo menos agresivas con nosotros.

Nuestras especies de cardillos

Roseta de hojas de cardillo común (Scolymus hispanicus), cuyos nervios se consumen tradicionalmente cocidos o guisados. Belalcázar, 18.04.2006. © E. Laguna.

Aunque pensemos en que hay una especie de cardillo (cardos comestibles del género Scolymus), por estas tierras tenemos realmente dos, aunque a veces son distinguir entre sí. La especie más habitual es el cardillo común o tagarina (Scolymus hispanicus), que crece preferentemente en lugares frescos (prados, pastizales cerca de arroyos, cunetas, terrenos arados con rejón profundo, etc.). Es una planta ampliamente extendida en el sur de Europa y Norte de África, sobre todo en el Mediterráneo Occidental.


Scolymus hispanicus: Detalle de las cabezuelas florales (Zarra, Valencia, 05.07.2007) y aspecto general de la planta florida (Belalcázar, 12.08.2007). © E. Laguna.

Una segunda especie, el cardillo manchado (Scolymus maculatus) es parecido pero usualmente más esbelto, con tallos más alargados, márgenes de las hojas y alas del tallo más pronunciadas, y sobre todo con manchas oscuras en la base de las flores; os recordamos por si acaso que lo que popularmente se llama 'flor' del cardillo es realmente una inflorescencia en forma de capítulo o cabezuela, que contiene numerosas flores amarillentas, casi lineares (en el caso de esta especie amarillas en su extremo y negruzcas por abajo). Vista desde arriba, la cabezuela de S. maculatus es amarilla por los bordes y más oscura por el centro; por el contrario, las de S. hispanicus son uniformemente amarillas, sin diferencia entre el centro y los bordes del capítulo floral.


Scolymus maculatus: Aspecto de los tallos al inicio de la floración. Arriba, Vega del río Loukkos, cerca de Larache (Marruecos), 18.05.2007; abajo, ejemplar en las Salinas de Manuel (Valencia), 20.06.2008. © E. Laguna.

No hemos localizado a mano buenas fotos de Scolymus maculatus en flor, por lo que recomendamos algunas direcciones de Internet don de se ob serva bien el aspecto de los capítulos florales vistos desde arriba:
http://www.iavcha.ac.ma/galeries_photo/1180103238.jpg
http://profs.ccems.pt/palma/Flores%20Silvestres/Classificacao/Ordens/Dicotiledoneas/Asterales/Asteraceae/Amarelas/imagens/Scolymus%20maculatus1.jpg
http://flora.huji.ac.il/browse.asp?action=specie&specie=SCOMAC

Además tenéis páginas donde aparecen ilustraciones de ambas especies como:

S. maculatus puede crecer en los mismos ambientes que el cardillo común, aunque también se encuentra en matorrales alterados y eriales, a menudo en terrenos secos o yesosas. Es una especie más frecuente en zonas áridas, que domina sobre todo en el Mediterráneo meridional y oriental.

Plato de cardillos, habitual en los bares y restaurantes de Creta (Grecia). El de la foto se lo zampó el 'blogger' a la salud de los lectores del blog, y cabe decir que no envidiaban nada a los belalcazareños. © E. Laguna. Chania (Creta), 27.11.2005.

Aparentemente la especie más palatable es el cardillo común -el abundante en nuestra tierra-, en tanto el manchado suele tener nervios más tenaces y costosos de cocinar.

2010/07/25

Hablando de reznos

Ejemplar hembra de garrapata del perro o rezno común (Rhipicephalus sanguineus). © E. Laguna, 19.06.2010.

‘Rezno’ es el nombre que habitualmente se ha venido dando en Los Pedroches y su entorno geográfico a las garrapatas, y en particular a la hembra de la garrapata común del perro (Rhipicephalus sanguineus). La tozudez del rezno cuando se intenta arrancar de la piel de los animales ha motivado que este mismo nombre se transfiera a los frutos de algunas plantas, y en particular los de las especies del género Xanthium. El origen geográfico concreto de las plantas de este género está aún por acabar de clarificar, pero todo apunta a que se trata de especies exóticas provinientes del continente americano que llegaron a Europa tempranamente, tras los primeros viajes que surcaron el Atlántico.

A pesar de su aspecto, las matas de los reznos pertenecen a la familia de las Asteráceas o Compuestas –de la que forman parte, entre otras, las margaritas, las lechugas o los cardos-, y se presentan en Belalcázar y su entorno a través de dos especies: 1) el ‘rezno’, sin mayores apelativos, con el que se nombran los frutos de Xanthium strumarium, y 2) el ‘diente de perro’, que se reserva para Xanthium spinosum.



Aspecto vegetativo (arriba, en Belalcázar, 11.08.2006) y de planta fructificada (abajo, 16.10.2005, Valencia) de Xanthium strumarium. © E. Laguna

Xanthium strumarium es una planta de hasta 60-70 cm, hojas anchas y color verde claro, que aparece sobre todo en las inmediaciones de arroyos, cunetas, etc. El fruto, verdoso en estado inmaduro, es relativamente grande, ovalado, y está íntegramente cubierto de largas espinas ganchudas, destacando a menudo dos espinas mayores en uno de los extremos; a su vez la parte media e inferior de las espinas está recubierta de aguijones o pelos rígidos más pequeños. En función del grado de divergencia de la dos espinas terminales del fruto se han reconocido diversas subespecies con las que no todos los expertos acaban de ponerse en común. Tratamos por tanto a la planta en sentido amplio, aun cuando la mayoría de poblaciones españolas se adjudican usualmente a la subsp. italicum, con la que parecen coincidir mejor las plantas belalcazareñas.

Macrofotografía de los 'reznos' o frutos de Xanthium strumarium. © E. Laguna, 17.12.2008, Catarroja (Valencia).

Xanthium spinosum es una mata más humilde, de hojas trilobuladas de color verde oscuro y nervios amarillentos muy marcados, con el tallo cubierto de largas espinas. Los frutos, mucho menores que en su pariente ya descrito, son de color marfileño, más pequeños y estrechos, y están cubiertos por espinas cortas. A diferencia de X. strumarium, es fácil de observar en los barbechos, bordes de caminos, o eriales con suelos arados y aún poco consolidados. No obstante, no es raro que las dos especies convivan en ribazos o terrenos algo húmedos.


Aspecto general (arriba) y extremo florido de un tallo (abajo) del 'diente de perro', Xanthium spinosum. © E. Laguna, Belalcázar, 03.07.2009 y 08.08.2008.

Los frutos de los Xanthium son un ejemplo típico de adaptación al transporte a larga distancia adhiriéndose al pelo y plumas de los animales (exozoocoria), y en el caso del hombre se lo hacen con la tela de los vestidos o el calzado.


Tallos con flor y frutos de Xanthium spinosum. © E. Laguna, Belalcázar, 22.07.2010 y 03.07.2009

Los ajos también son para el verano


Aspecto general (arriba) y detalle de la cabezuela floral (abajo) del ajo porro silvestre, Allium ampeloprassum. © E. Laguna, 17.07.2010 (Belalcázar) y 14.05.2009 (Valencia).

Acostumbrados al colorido de los ajos primaverales, olvidamos que algunas especies del mismo género botánico (Allium, al que también pertenecen el ajo cultivado y la cebolla) prefieren florecer entre finales de la primavera y principios del verano. El más conocido de ellos es sin duda el porro silvestre (Allium ampeloprasum subsp. ampeloprasum), cuyas cabezuelas de flores sobresalen a menudo por encima del manto amarillento de avenas local y otras hierbas secas de las cunetas y sembrados belalcazareños. Se trata de la especie de la que, por domesticación, se obtuvo hace siglos el puerro o ajo porro de huerta (Allium ampeloprasum subp. porrum).

En algunos enclaves de Los Pedroches encontramos además otros ajos silvestres tardíos bastante más raros, hasta el punto de concentrar aquí algunas de sus escasas poblaciones para toda Andalucía Occidental. Es el caso de Allium vineale (Ajo de viñas, Puerro de las viñas) y de A. guttatum subsp. sardoum (Ajillo de verano), de los que aportamos más abajo un par de imágenes recientemente tomadas cerca del Puente Pellejero, entre Belalcázar y El Viso, junto al río Guadamatilla. El primero, más temprano, estaba ya sin flores en julio de 2010, pero se distingue bien del resto de sus congéneres por la característica forma de sus bulbillos florales. La emisión de bulbillos en la inflorescencia no es rara en algunas especies de ajos silvestres, que complementan así -o incluso sustituyen casi por completo- la producción de semillas.

Allium vineale. Inmediaciones del Puente Pellejero por El Viso © E. Laguna, 22.07.2010

Allium guttatum subsp. sardoum, localizado cerca de la población de A. vineale de la foto anterior, pero ya en término de Belalcázar. © E. Laguna, 22.07.2010

Aprovechamos para recordar aquí a los vistosos ajos de primavera de los paisajes pedrocheños, como el ajo rosado (Allium roseum), abundante en ribazos y lindes de huertas, o al ajo morado (Allium sphaerocephalon), más propio de pastizales de montaña.

Allium roseum en Alcoy (Alicante) © E. Laguna, 20.05.2009.

Cabezuela floral de Allium sphaerocephalon, en Agres (Alicante). © E. Laguna, 23.06.2010

Nueva iluminación urbana en Belalcázar

Nuevas farolas del alumbrado urbano belalcazareño, con tecnología LED. © E. Laguna, 25.07.2010.

El Ayuntamiento de Belalcázar sustituye en estos días parte del alumbrado urbano, instalando nuevos focos LED que sustituyen a las antiguas farolas con bombillas tradicionales. Este nuevo tipo de alumbrado se considera beneficioso para la fauna urbana útil, ya que no desagrada a los visitantes habituales de estos entornos –p.ej., las salamanquesas-, al tiempo que la forma de las lámparas permite que proyecten una luz menos dispersa, generando menor contaminación lumínica nocturna.

La salamanquesa común en el núcleo urbano belalcazareño es la especie Tarentola mauritanica, también conocida como salamanquesa gris. Está ampliamente extendida en los territorios mediterráneos ibéricos. Tenéis información detallada sobre esta especie en la ficha del Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, en la siguiente dirección de internet:
http://www.mma.es/portal/secciones/biodiversidad/inventarios/inb/anfibios_reptiles/pdf/reptil_19.pdf

Salamanquesa común o gris (Tarentola mauritanica). © E. Laguna, 01.01.2007

Puede localizarse además en Belalcázar una segunda especie, la salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus), a menudo de menor tamaño y menos acostumbrada al hábitat urbano. A diferencia de la salamanquesa común el extremo de sus dedos no adquieren el aspecto de una ventosa elíptica o casi circular, sino de medio círculo (de ahí el nombre ‘Hemidactylus’ = medio dedo). Es una especie más difícil de observar, que frecuenta poor esta zona los paisajes rocosos con suelos arenoso. Tenéis información en la ficha dedicada a esta especie en el mismo Atlas ya citado
http://www.mma.es/portal/secciones/biodiversidad/inventarios/inb/anfibios_reptiles/pdf/reptil_14.pdf


Salamanquesa rosada o de dedos partidos (Hemidactylus turcicus). © E. Laguna, 05.04.2006.

También conviene visitar la siguiente página sobre hérpetos (reptiles y anfibios) andaluces, donde encontraréis interesantes ilustraciones que os ayudarán a identificar estas dos especies:
http://anfibios-reptiles-andalucia.org/

Próxima salida de senderismo nocturno

Salvo cambios de última hora, la noche del domingo 1 de agosto habrá una salida popular de senderismo nocturno similar a las que se han organizado en Belalcázar durante los últimos veranos. La zona elegida este año es el Cerro de la Atalaya, de 542 m de altitud, situado en la coordenada 38º 32' 28,26'' N, 5º 11' 21,89'' W (x= 309.186, y= 4.268.135, para el huso 30 del Datum Europeo de la cartografía UTM), a unos 4,5 km al SW del centro urbano de Belalcázar, y unos 1,8 km al E de Consolación. La Atalaya es el más alto de los cerros planos que se elevan por el Suroeste del término Belalcázar entre el camino de Consolación y el arroyo de La Patuda, área donde también se localizan otros oteros como el Cerro de los Álamos (511 m) y el de Los Hilillos (532 m).

Para quienes quieran tener una visión de esa zona a través de mapas y fotografías aéreas, aconsejamos como en casos anteriores la instalación del visor SIGPAC, visitando la página http://sigpac.mapa.es/fega/visor/ Navegar por los mapas usando el visor es cuestión de práctica, pero se adquiere fácilmente.

La planta de Santiago

Plantas de la Vara de Santiago (Senecio jacobaea) en Belalcázar (arriba, 11.08.2006) y en tierras gallegas (abajo, Folgoso do Caurel, Lugo, 10.07.2007). © E. Laguna

'Santiago' es uno de los pocos nombres compuestos de las lenguas latinas en los que se uno de los componentes no es otro nombre propio; 'Sant' hace referencia a la santidad del apóstol Yago o Iago (Santiago = San Yago). De las raíces de aquel 'Yago' derivaron otros en varias líneas: de un lado Iacob, Jacob, Iacobo o Jacobo, de donde hemos adoptado apelativos como 'Jacobeo' para referirnos a cuestiones relativas al apóstol Santiago; en paralelo se generaron otros nombres como Giacomo, Jacques, Jaume o Jaime. Siendo pocas las plantas que florecen en pleno verano, alguna tenía que heredar el nombre del santo Yago, y en el centro de la península Ibérica ese honor lo ostenta la Vara de Santiago, cuyo nombre científico en latín es Senecio jacobaea. Hablamos de una de las plantas más vistosas del árido verano belalcazareño, tiñendo con el amarillo de sus flores las vaguadas y linderos de los barbechos o las dehesas. Es una de las pocas especies que se atreven a retar con su verdor la dominancia de los colores apagados del secano, y alcanza su óptimo floral precisamente en estas fechas.

Aspecto general de la inflorescencia de Senecio jacobaea (arriba: Arroyo de la Tejera, Santa Eufemia, 08.08.2009) y vista de detalle de los capítulos florales (abajo: Belalcázar, 10.08.2008). © E. Laguna

2010/07/24

La doradilla se defiende del calor.

Ejemplares de doradilla (Ceterach officinarum) entre las lajas de pizarra del Puente Pellejero, que conecta las tierras de El Viso y Belalcázar sobre el río Guadamatilla. © E. Laguna, 22.07.2010

La doradilla (Ceterach officinarum = Asplenium ceterach) es una de las pocas especies de helechos que sobreviven a los áridos veranos de los roquedos belalcazareños. En el Norte de la península Ibérica pueden verse sus frondes extendidas incluso en los días más calurosos de agosto, favorecidos por el 'sirimiri' y la umbría permanente que proporcionan muros y roquedos; más al Sur, ni los mejores escondites le permiten huir de la sequedad ambiental, de la que se defienden revolviendo sus frondes, dejando ver las escamas y pelos de color dorado a cobrizo, que dan nombre a la planta.

Ejemplar de doradilla con las frondes extendidas, mostrando su aspecto habitual en invierno y primavera. © E. Laguna, 08.03.2006, Pina de Montalgrao, Castellón.

De nuevo en el tajo.

'Berenjenilla', fruto de la mandrágora (Mandragora autumnalis), cultivada por Claudio Rodríguez en Belalcázar. © E. Laguna, 03.04.2010

Tras varios meses de problemas técnicos con el blog y algún que otro achaque y exceso de faena del ‘blogger’ volvemos a la carga. Dicho sea de paso, ha transcurrido uno de los semestres más lluviosos de las últimas décadas, con todas sus consecuencias -buenas y malas- para el campo, incluyendo una más que florida primavera. Las dificultades informáticas han privado a nuestros lectores más adictos de unas cuantas imágenes y comentarios -incluso la alberca del Pilar de Belalcázar ha vuelto a teñirse de verde tras su discutida restauración meses atrás-; si no hay nuevos percances, en las próximas semanas intentaremos resarcir desde el blog la ausencia de mensajes de estos meses, atendiendo de paso a unas cuantas preguntas que se nos han ido planteando sobre la flora pedrocheña.

Grupo de manzanillas (Matricaria chamomilla) a la orilla del río Guadamatilla, cerca del puente Pellejero, en el límite de términos entre Belalcázar y Santa Eufemia. © E. Laguna, 05.04.2010

Masas de algas filamentosas -lo que solemos denominar 'ova'- en la alberca de la fuente de El Pilar de Belalcázar. La identificación de estas especies es compleja, y a menudo se enclavan por defecto en el género Cladophora © E. Laguna, 04.04.2010

2010/01/01

Feliz año 2010

Madroño (Arbutus unedo). © E. Laguna, 27.10.2008

Esperamos que 2010 nos traiga a todos/as algo más de salud y naturaleza. Feliz año nuevo.